17 abril, 2024
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Se posterga hacia el 2023 el proyecto de memorial para las víctimas de la pandemia según La Legislatura

Había sido promovido por el gobierno local, pero su consideración se retrasó hasta el próximo año debido a las objeciones de los residentes locales, que consideraron que afectaría el valor histórico y arqueológico del Parque Florentino Ameghino.

La Asamblea Legislativa de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires postergó la discusión sobre el proyecto para establecer un “Monumento en memoria de las víctimas de la pandemia de Covid-19” en el Parque Florentino Ameghino. Inicialmente respaldado por el partido gobernante a nivel local, el tratamiento del proyecto se ha pospuesto hasta el próximo año debido a la resistencia de los vecinos contra la propuesta, quienes argumentan que esta iniciativa afectaría el valor histórico y arqueológico de dicho espacio.

Según fuentes de la legislatura, el expediente no será incluido en la agenda de temas que deben abordar los miembros del Parlamento porteño antes del receso de verano.

En relación a esto, Gabriela Piovano, una vecina del parque que lideró una campaña de defensa del espacio en meses anteriores cuando se enteraron del proyecto presentado por el diputado de Vamos Juntos Emmanuel Ferrario, expresó: “A pesar de los desafíos, logramos llevar nuestras voces a la Legislatura y demostramos que juntos pudimos detener el proyecto”.

El proyecto original contemplaba una inversión de $26 millones para la instalación de un monumento en honor a los fallecidos durante la pandemia. La obra abarcaría una superficie de alrededor de 7000 metros cuadrados en el área delimitada por las calles Monasterio, Santa Cruz, Caseros y Uspallata en Parque Patricios.

En este contexto, los vecinos argumentan que el lugar tiene un significado histórico y arqueológico de gran importancia. A mediados del siglo XIX, el sitio albergó el antiguo Cementerio del Sud, donde se sepultaron a los fallecidos por la epidemia de fiebre amarilla entre 1867 y 1872, cuando se cerró.

En 1920, se convirtió en el Parque Ameghino y, según testimonios de residentes con más tiempo en la zona, durante los años 40 se encontraron restos de ataúdes y huesos humanos durante trabajos de remodelación.

Los vecinos se unieron al enterarse de que el proyecto estaba bajo consideración en la Legislatura, lo que condujo a la formación de un movimiento comunitario para detener la propuesta. Al respecto, declararon: “Nadie nos preguntó si estábamos de acuerdo con llevar a cabo tal proyecto en un parque que utilizamos diariamente, uno de los pocos espacios verdes en la Ciudad de Buenos Aires”.

En ese momento, organizaron diversas acciones de protesta, como un “semáforo en rojo” en la intersección de Caseros y La Rioja, una campaña de recolección de firmas y visitas a los legisladores para exponer las razones por las cuales se oponían a la idea.

Por su parte, María Rosa Gamondés, una vecina y miembro del Consejo Consultivo de la Comuna 4 que participó en la campaña para resaltar su objeción, afirmó: “Nuestro lema no está en contra del monumento, sino que no comprendemos por qué se eligió este lugar, que posee un alto valor histórico, paisajístico y arqueológico”.

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